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Terra
La Coctelera

Y la paz…

Por Elsa Gladys Cifuentes Aranzazu

Pensar que los colombianos lograremos la reconciliación y la paz solitos sin el apoyo, respaldo y veeduría de la comunidad internacional, creyendo que sería un acto de nacionalismo y de soberanía absoluta, es como creer que llegaríamos a conseguir el desarrollo socioeconómico a punta de venta local de chontaduro con miel o de mango biche con limón en las esquinas de nuestras ciudades tropicales.

Que no nos pase lo de hace unos veinticinco años cuando nos asaltaba el ánimo cepalino y nos dejamos creer que con la industria local nos bastaba y nos sobraba. Las consecuencias fueron evidentes en ese entonces. Pero tampoco que nos ocurra lo de hace tres lustros cuando los gurús neoliberales de la economía juraban y mordían tierra que la apertura total era la panacea. También vimos los efectos.

Entonces, eso lo lleva a uno a pensar en el mejor adagio popular de las abuelas... ¡Ni mucho que queme el santo, ni tampoco que lo alumbre! Todo en la justa medida. Por eso, apoyos, acompañamientos, ayudas, asesorías y lo más importante: conceptualización técnica de los procesos es definitiva a la hora de siquiera pensar en sentarnos a la mesa del diálogo.

Hace unos días cuando revisaba con altos funcionarios del gobierno alemán el efecto de la cooperación técnica internacional de la GTZ en Colombia, a lo largo de los años que lleva en nuestro país, analizábamos una serie de aspectos puntuales. Entonces nos preguntamos: ¿Ayuda… Para qué, cuál es el objetivo, qué pretendemos, a dónde queremos llegar?

Los funcionarios encabezados por el director de la agencia de cooperación alemana en Colombia y otros importantes delegados del Ministerio de desarrollo germano, que llegaron hace unos días al país, querían analizar los avances de los dineros que invierte su nación en la nuestra y si de verdad valía la pena continuar aquí. De esa conclusión, que se demorará algunas semanas más, cuando se reúnan con los demás dirigentes que tienen o han tenido la responsabilidad de trabajar de la mano con ellos a lo largo de los últimos años, dependerá la decisión de si quedan o se van.

Obviamente que nosotros no queremos que se vayan. Al contrario, nos parece definitivo y muy importante el papel que la GTZ ha desarrollo en Colombia. Creo hablar por todos los colombianos y colombianas que han tenido la oportunidad de trabajar con las metodologías de esta organización. Sencillamente son espectaculares, especialmente en lo que tiene que ver con la construcción de procesos en donde los conceptos de todos cuentan.

En el caso particular, el del programa de Presupuesto Participativo, que implementamos en el Departamento de Risaralda entre el 2001 y 2003, fue suficiente para entender que no solamente desde los escritorios se deben construir los presupuestos y se deben asignar las partidas para los diferentes programas que hacen parte de un plan de desarrollo de un gobernante.

Los gobernados, la comunidad, la gente, la ciudadanía es la que tiene el derecho de escoger qué o cuál iniciativa es la que vale priorizar dentro de su comunidad. Con ello, no solamente se protocoliza el mandato primario del elector, sino que se construye confianza con el Estado y de paso, corresponsabilidad, que no es otra cosa que compartir los riesgos de uno u otro proyecto de desarrollo.

Ese sistema de Presupuesto Participativo también evita la corrupción y de paso, la politiquería, porque crea redes de veeduría originales donde la comunidad revisa paso a paso los procesos que se cumplen en una obra o en un proyecto seleccionado. Así mismo, evita que algunos vivos se ganen indulgencias con avemarías ajenas.

Así pues, que la intervención de la GTZ en ese y otros programas ha sido totalmente exitoso, lo que nos obliga como dirigente a pedirles que se queden en el país. Ahora bien, bajo el eslogan “Desarrollo de la paz y manejo de crisis” los alemanes a través de la GTZ buscan focalizar su cooperación en Colombia.

En ese sentido, la misión que nos visita y que revisa el efecto en la inversión de esa nación europea establece como metas: analizar e incorporar el conjunto de las experiencias adquiridas en los programas y proyectos en ejecución en el área prioritaria con el fin de identificar los puntos fuertes y débiles; consolidar y concretar las orientaciones estratégicas en la búsqueda de la paz e intensificar y profundizar en el trabajo conjunto de las agencias ejecutoras de la cooperación oficial en el gran objetivo, tanto de la ayuda financiera como técnica, en especial con miras a nuevos proyectos.

Así que en ese contexto, acompañamientos como el de la GTZ en la búsqueda de la paz y del manejo de la crisis a raíz del conflicto es lo que necesitamos.

DE LA CULTURA A LA POLÍTICA

La oportunidad de todas y todos.

Nos acercamos a la temporada caliente de las próximas elecciones y el entusiasmo se mezcla con las prevenciones por los riesgos de una contienda electoral que camina sobre la cuerda floja. Lo digo porque ante algunas diferencias aparentemente irreconciliables, entre las diversas visiones de País que nos identifican, se pueden generar tensiones y paranoias innecesarias que crispen los ánimos de los candidatos y alboroten el ímpetu de los electores.

En un País con nuestras circunstancias, no nos podemos dar el lujo de caer en eso.

Cómo evitarlo?
La cultura es la herramienta!

La cultura siempre ha liderado los grandes giros de la humanidad, y, aunque casi toda actividad humana es considerada parte de la cultura, los oficios relacionados con la estética, la educación y el lenguaje generan los mayores aportes a las reflexiones y decisiones del subconsciente colectivo.
Aunque lo dicho parece obvio, pues hay que recordarlo. Porque cuando se aplica, funciona muy bien.

La Cultura Ciudadana nos remite a la consolidación de valores de convivencia, participación, tolerancia, amabilidad, hospitalidad, solidaridad, compasión, civismo, integración, diversidad, respeto, trabajo, equidad, espacio público, derechos humanos, bienestar social y Democracia.
Remitirnos a la Cultura Ciudadana como modelo de lenguaje y comportamiento colectivo, es un buen principio de Pacto Social para enfrentar las presiones y vaivenes de las próximas elecciones, convirtiéndolas en lo que realmente deben ser. “Una gran fiesta nacional de la Democracia”.

La semana pasada se inauguraron en la ciudad de Pereira las exhibiciones del XI Salón Regional de Artistas, en las que participaron talentos seleccionados e invitados de los Departamentos de Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío. Tuve la oportunidad de apreciarlas con el paso inexperto y desprevenido con que la mayoría de las personas nos enfrentamos a las complejas propuestas de los artistas contemporáneos, y me sorprendí de lo evidente que es la relación de vanguardia que el arte sostiene con la sociedad.

Desde esa posición vanguardista se entiende por qué la mayoría de las propuestas presentadas hacen profundas reflexiones sobre la realidad nacional y mundial, con una referencia constante a las causas y consecuencias de los conflictos armados, amenazas terroristas, o como se les quiera llamar; que vulneran gravemente nuestra condición de gente, cultura, nación y civilización.

La contundencia visual y conceptual de algunas propuestas es francamente estremecedora, y la complejidad de lecturas nos permiten ver un País más allá de las noticias o de nuestro propio entorno.
De igual manera, la participación masiva de la mujer en los oficios de la expresión y el arte, representa un movimiento de vanguardia social, que cada vez nos acerca más a la plena equidad de género, como modelo y adelanto de equidad social.

Entonces ver el arte joven y su vitalidad encantadora, con estas mujeres y hombres de espíritu limpio esperando la reacción de los visitantes ante sus obras, es vivir la cultura misma y sentir la esperanza.

Mientras observaba, pensaba: “Que bueno que la política funcionara así”

Que bueno que la política también se planteara desde una relación de vanguardia con la sociedad.
Que bueno que esa vanguardia no fuera simplemente “carreteras para el futuro”, sino más bien, nuevos caminos de pensamiento comunitario.
Que bueno que la actividad electoral se ejerciera por mujeres y hombres de espíritu limpio que esperan pacientes la decisión de los electores, sin interferir con mensajes nocivos ni prácticas desesperadas en esas decisiones.
Que bueno que la confrontación de ideas y propuestas de gobierno se diera en el espacio solemne y estético de una sociedad museo, que sí fuera capaz de atesorar todas las ideas como un patrimonio colectivo invaluable, precisamente por su diversidad.
Que bueno que quienes no obtengan el reconocimiento de los votos, fueran capaces de reconocer los méritos de los triunfadores.
Que bueno que los más reconocidos tuvieran en cuenta el destino de los que aun tienen un largo camino por recorrer y los trataran como hubieran querido ser tratados cuando empezaron.
Que bueno que las propuestas fueran autenticas, propias, derivadas de un complejo proceso de investigación y creación, y coherentes con la evolución de la humanidad.
Que bueno ser amigos por el simple factor común de desempeñar el mismo oficio y tener las mismas aspiraciones.
Que bueno ayudar a hacer posibles las propuestas de los otros.
Que bueno compartir las mismas miradas, la misma luz y el mismo recorrido para que todas y todos se vean con la misma nitidez, pero cada cual con su propia esencia, su propio estilo y su propia naturaleza.
Que bueno preocuparnos por el buen uso del lenguaje, por la buena utilización de los materiales y por la claridad del mensaje.
Que bueno razonar sobre las propuestas y conocer a sus creadores, evaluando los argumentos sin atacar a las personas.
Que bueno que frente a la posibilidad de un proselitismo irregular, la política se inunde de Cultura Ciudadana y toda la exposición de partidos y candidatos se parezca al buen ejemplo de un evento cultural y supere las actitudes primitivas de lo que a veces nos parece un coliseo romano.

Fortalecer la cultura como eje del progreso económico, es la metodología y la vocación del Desarrollo Humano. En todo el proceso electoral que ya empezamos a vivir, tenemos la inmensa, la mejor y quizá la única oportunidad de demostrarlo.
Por eso debemos reflexionar sobre la incorporación de la Cultura a la Política o sobre la Cultura como medio y objetivo de la Política Decente que necesita el País.

Risaralda no puede volver a estar en “rojo”

Con toda la autoridad moral que nos asiste, vemos con estupor la tremenda deuda en la que piensa meternos el Gobernador y lo más grave, con la anuencia de buena parte de la Asamblea Departamental.

No soy contestataria, los risaraldenses saben que no soy así. No me refiero a un tema públicamente en el que no estoy de acuerdo simplemente por mojar prensa. Hay muchas decisiones que no comparto con las actuales administraciones local y departamental, pero eso no quiere decir que como dirigente política debo pronunciarme simplemente porque si.

Sin embargo, la decisión de hipotecar nuevamente a Risaralda en la magnitud que proyecta el doctor Botero no la puedo compartir y nunca la compartiré.

Me parece el colmo, que la clase dirigente privada y pública de nuestro Departamento no se pronuncie enérgicamente frente a este hecho a menos de un mes de comenzar oficialmente la campaña política para las elecciones de Cámara y Senado, al igual que la Presidencial. Muy grave además, porque todos sabemos lo que se puede hacer con todo ese dinero, dizque para “Inversión Social”, como se anuncia con bombos y platillos desde el Palacio del Parque Olaya.

Confío en el buen juicio de la Asamblea Departamental y en el costo político que tendrían que asumir los diputados dentro de unos años, cuando nos encontremos nuevamente con el semáforo en rojo, las cuentas embargadas y las rentas hipotecadas.

Hago un llamado a los ciudadanos y ciudadanas que tengan entre sus planes postular sus nombres para el primer cargo en el departamento en el 2.007 y 2011, para que se enteren más y se pronuncien al respecto, porque las consecuencias no las vamos a ver en uno o dos años, sino en el futuro cercano.

A todas luces, un empréstito tan alto en medio de la crisis económica que aún no superamos completamente en Risaralda es un error enorme, con la disculpa de pagar la deuda social de los gobernadores anteriores. Por Dios, es lo más desproporcionado que le he escuchado al médico Botero.

Usted que fue director de los Hospitales Santa Mónica y San Jorge. Usted que vivió en carne propia las penurias de un departamento sin posibilidades de invertir en lo social por culpa de la irresponsabilidad de personas que usted conoce muy bien y que hoy están muy cerca de su corazón político, debe reflexionar.

Pero como puede más la maquinaria de las mayorías, si se aprueba y efectivamente se hace el crédito de 35.000 millones de pesos, sólo quiero dejar claro que la opinión pública debe indagar más allá de lo que puede decir un papel que se refiera a la capacidad de endeudamiento de Risaralda; que se haga público el informe de la Contraloría Departamental frente a las recomendaciones que hizo ese despacho con referencia a los topes aconsejables para el endeudamiento.

Le solicito a la Procuraduría General de la Nación que esté pendiente de los procedimientos de contratación de las obras que se adelanten con esos dineros como los coliseos que ya están anunciando algunos candidatos a la Cámara y al Senado, además de las inversiones sociales que se dice se van a adelantar.

...Y que Dios nos coja persignados porque no podríamos resistir otros 53 mil millones de pesos de deuda como recibimos en su momento el Departamento con semáforo en rojo incluido.

Aquí comienza la Bitácora Digital

A partir de este momento, Elsa Gladys Cifuentes Aranzazu y su Equipo de Trabajo comunicaremos cada instante vivido dentro del programa social que llevamos a cabo.

Tanto la sociedad Colombiana e Internacional como los diferentes Medios de Comunicación, pueden contar ahora con este nuevo canal más personal, cerca a usted y en conjunto con nuestro Sitio Web Oficial elsagladys.com

Bienvenidos siempre a la Bitácora Digital de Elsa Gladys Cifuentes Aranzazu.